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martes, 13 de septiembre de 2011



Puede que ya, a estas alturas, no te lo creas pero sin embargo, no obstante hace mucho, fui una persona normal, incluso podría llegar a decir que una persona que fue feliz.

Entonces me preocupaba por otras cosas, otras responsabilidades y otros gastos pero, en el fondo, era eso... feliz.



Hay una especie de axioma dentro de mi anormal comportamiento en exámenes. Fundamentalmente, no me hago muy bien a la idea de cual es el porqué, tiendo a pensar en muchas cosas. Entre ellas suelen dejarse caer el hecho de que debería ser más ahorrador o como ha sido mi vida.

Soy una persona que carga mucho con el pasado, cualquier persona que me conozca lo sabe y, a algunas (pocas) lo comprenden. Pero, aunque soy muy joven (soy consciente de ello) siento que me voy haciendo demasiado mayor a pasos agigantados. Es raro, pero sé que me acerco a un punto de inflexión en mi triste existencia, estoy a un año académico de terminar mis estudios y laurearme como un nuevo Licenciado en Derecho. Y, por extraño que pueda sonar viniendo de alguien que no disfruta precisamente de su carrera, no me apetece. No quiero terminar la carrera, es ahora cuando le estoy empezando a coger cierto gusto a los enormes temarios, a las leyes, a las interpretaciones e incluso a la jurisprudencia (aclarando, claro, que en algunos ámbitos que me importan).

De un tiempo a esta parte, siento como si llevara una gran mochila en la que voy echando preocupaciones que me van atormentando. En general soy una persona muy negativa, puedo resumir mis cinco últimos años en la decepción de Aula con Criminología, en terminar un bachillerato que (tampoco) quería acabar, un desafortunado final para un primer "amor" (lo de las comillas es para dar añadirle otro toque tragicomédico...), el inicio de una carrera que detestaba, el inicio y final de algo que me ilusionó y me desilusionó a la misma velocidad como fue el chino, la tiara de ciervo con denominación de origen manchego (o eso siempre creí), la defunción de un familiar y de un amigo, el día en que mi madre desapareció de madrugada y el "tranquilízate y vente al hospital", lo que quise que funcionará, que jodí y que terminó en un "adiós" que yo quise que fuera un "hasta pronto", la traición y las mentiras sobre las que suprayacen las personas, como casi muero, el año en el que no quise a nadie y la crisis de fe en mí mismo y el "no sé qué cojones hacer después de esto" que me invade todos los días.

Echar la vista atrás y pensar... joder, entonces estaba mejor y, bueno, me quejaba lo mismo. No sé si es culpa mía o es que la vida sigue hacia abajo hasta que toca fondo y luego escava.

Sea lo que sea, esto es una mezcla entre tensión, desgana e incertidumbre.

Ahora hablo menos con la gente, soy más arisco y más distante. No sé si decir "lo siento" o "te lo advertí".










Las fotografías que encabezan esta entrada son fotografías que me encontré anoche mientras colocaba algunas fotografías nuevas y decidí revisar las antiguas, topándome así con un montón de recuerdos, algunos agradables y otros no tanto. Ambas fotos son una mezcla de estos dos sentimientos (ambas son próximas a una despedida). La primera es del 23 de diciembre de 2007 y la segunda lo desconozco en absoluto, pero la situaría en torno a abril de 2008.

Son fotos que ni recordaba que existían y que, me hicieron pensar en entonces, en ahora y en como ha cambiado todo, incluido yo. No tengo nostalgia de aquella época, tengo nostalgia de aquella sensación.

jueves, 24 de marzo de 2011

Estar alegre es ser un loco en un mundo de fantasmas tristes

¿Cómo puedes hacer entender a otra persona lo que realmente te ocurre por dentro?

Si me rompiera una pierna, lo dejaría todo. Pero, si se te parte el corazón de alegría... hombre, es un poco aburrido, ¿no te das cuenta? Las lágrimas son más fáciles de soportar que la alergría. La alegría es destructiva: pone violentos a los demás. "Lloras y lorarás solo..." ¡Qué mentira es eso! Llora y encontrarás un millón de cocodrilos para llorar. El mundo está empapado en lágrimas. La risa, eso es harina de otro costal. La risa es momentánea: pasa. Pero la alegría es una especie de hemorragia extática, un tipo de supercontento vergonzoso que se derrama por cada poro de tu ser. No puedes poner alegre a la gente simplemente por estar tú alegre. Tiene que ser uno mismo quien engendre la alegría: es o no es. La alegría se basa en algo demasiado profundo como para ser entendido y comunicado. Estar alegre es ser un loco en un mundo de fantasmas tristes.

sábado, 29 de enero de 2011

Cuando todo lo que tienes en esta vida es rabia, envidia e indecisión, a veces sólo queda resignarse y darle puñetazos con las manos desnudas a la pared.

Que te jodan, en serio, deseo que te jodan mucho.

martes, 18 de enero de 2011

La gente suele considerar los días, los meses y los años como cápsulas de tiempo de tiempo independientes entre sí. Por eso celebramos año nuevo, por ejemplo.

Quizás es porque no entiendo esas marcas, pero para mí los días, los meses y los años son otra cosa.

Aún así, lo explicaré de una manera que podáis entenderlo. Mi año 2010 ha sido una puta mierda, a penas salvable por nada; y el 2011 lleva el mismo camino.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

se golpea porque daña y se oculta porque daña si se deja de ocultar...

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Absurdo.

Es tan simple como eso, me siento absurdo. No sé si las palabras que digo tienen sentido, si alguien entiende lo que de verdad tengo entre manos. La sensación de vacío interior.

El darte cuenta de que no eres nada para nadie. Un par de tardes, una noche, un conocido o alguien con el que compartes una habitación de hotel. Una charla en un metro, o el conocido de un amigo que se sienta a tu lado en una de esas comilonas en las que más que de verse, se trata de aparentar y ostentar logros.

Me siento deshubicado, me siento ignorante. Repito una y otra vez las mismas muletillas, las mismas frases, las mismas estructuras. Vivo en un bucle del que no sé salir y del que, si saliera, me sentiría perdido.

No hago nada. No quiero nada.

A veces me aborda la idea de hacer la maleta y escaparme de aquí y vivir como un anacoreta, lejos de aquí. Otras veces, el suicidio me parece una vía aceptable. Pero luego vuelvo a poner los pies en el suelo y me doy cuenta de lo miserable que es pensar en todo esto, cuando sé que no tengo valor para ninguna de estas dos empresas.

Sólo pido ya una cosa, olvídame, y seguiré consumiendo oxígeno, seguiré siendo un sitio ocupado en alguna biblioteca, encorbado frente a un libro, enclaustrado en mi propio yo; hasta que un día venga a buscarme el hermano de Hipnos.

miércoles, 14 de julio de 2010


ἑτερόκλιτος


...o quizás realismo mágico.

martes, 13 de julio de 2010


Es martes 13 de julio. Parece que ya he sobrevivido a algo más de mitad del año.

Enero comenzó con situaciones extrañas en las que nunca me hubiera querido ver, haciendo esfuerzos y guardando las absurdas apariencias, en definitiva, siendo hipócrita conmigo mismo. Cegado ahora muy bien no sé porqué cojones, porque fue una de esas cegueras que se curan con el tiempo o con una buena hostia, como fue mi caso. Volví a desconfiar, como debí haber hecho siempre. Y me dieron de donde menos lo esperaba, como menos lo esperaba y con la guardia baja, muy baja. Entretanto Madrid decidió teñirse de un blanco no esperado, lo que hizo que todas esas réflex recién regaladas en reyes, salieran a la calle a estrenarse en manos de a los que, indulgentemente, llamaré novatos dueños.

Tener incluso que aguantar un "Hay, qué chuli... tú también eres fotógrafo", escupido por los labios de una chica que no sobrepasaría la veintena, pero que tampoco bajaría de la minoría de edad, creo que hice bien en contestarle en otro idioma, haciendo un poco de teatro y alejándome de aquella nauseabunda estampa. En aquel momento tenía una necesidad pseudocubierta y, claro, hice teatro en una dirección y no en otra en base a esa necesidad.



Enero... el mismo mes que rompió ilusiones, anhelos, esperanzas, deseos, ánimos, mi confianza, mi fe, mi seguridad en mí mismo y mi manera de ver la vida. Muy épico todo ¿no?. Continué el camino cabizbajo, sin percatarme de nada más. Vaivenes de la vida lo llaman algunos hasta que llegó el 31.

Febrero, es el mes que me hizo tocar el suelo con la cara al desplomarme y enseñarme que no quedaba otra que volver a levantarse y comenzar de nuevo, aunque fuera hacia abajo. Valencia me acogió un par de días, para la estación, el hostal y poco más que una facultad y la cárcel en sábado.



"Todo sería mejor si acabáramos de buenas" y otras doce mil excusas que ni buscan ni encuentran nada. Toqué de nuevo un extremo y me di la vuelta, corriendo en otra dirección, a por otra meta. Volví a lo de siempre, salí e hice lo que pude, pero lo que pude nunca fue suficiente. Pero supongo que dio igual. Me cansé, me llené de barro, sudé como para rellenar piscinas, aguanté la respiración y lo giré lentamente con las yemas de los dedos, esperando siempre el momento justo... ese momento que a veces parece que ni llega, ni quiere llegar, pero que sólo llega cuando te cansas.

Hilar se me hace cada vez más difícil, pensar cada vez más costoso. Prometo seguir un horario y establecerme unos límites que nunca sigo.

Traté de seguir la máxima de Apolo y conocerme a mí mismo, pero soy ese tipo de personas a las que no aguanto.

Entre estertores que me hacían caminar en dirección contraria a la catarsis llegó Marzo, mes que no me impulsó hacia ninguna purificación, si no que fue el preámbulo del descenso a las pasiones más bajas y mundanas que pueda cosechar el hombre y que, en este mes, iba a sembrar ya en agostado emplazamiento.

Me di cuenta de que importarle, lo que se dice importarle, no le importo a casi nadie; y que aquello de que se puede contar a los que de verdad valen con los dos es, imponentemente, real. No recuerdo ahora muy bien qué autor, o puede incluso que esto lo haya pensado yo y sea tan gilipollas de no recordar que he sido yo y que se lo esté endilgando a alguien; dijo (o dije, vete tú a saber), que para comprender las cosas no hay que estudiarlas sólo pormenorizadamente, si no que hay que entenderlas, conociendo su estructura interna y concebirlas en un plano general y que, por ejemplo, el hombre ha de ser estudiado sentado en un sillón dialogando con un psicoanalista y desde un helicóptero, hormiguitas diría un niño que parecemos, pero que, sin embargo, una persona sólo se relacionará con lo que considere él como cercano y que temas como la fidelidad, sólo son razonables y coherentes cuando existe una cercanía tal que no permite otra cosa; la verdad, yo tampoco lo entiendo demasiado bien, aún bajo la posibilidad de haberlo pensado yo.

En otro orden de cosas, llega Abril, seguimos con un frío de cojones, nieve, lluvia y truenos como si los hubieran cogido en un 2x1 en cualquier supermercado de barrio.





Decido, en la medida de lo posible, alejarme de lo que pueda y preparo un genial viaje, lejos de aquí. Todo lo lejos que pude irme. Redescubres, otra vez casi como si fuera nuevo, que el ser humano es imbécil y que merece la pena discutir por todo, enfurruñarse por nada y amargarnos la existencia por cuatro diferencias que no nos llevan muy bien a nada. Desesperanza por dos tonterías perfectamente solventables con aunarnos para el único objetivo que teníamos en común... aunque luego todo se fue a la mierda. Islandia y un volcán que casi nadie es capaz de pronunciar, o incluso a veces de memorizar, me jodió las "vacaciones". Así que tuve que improvisar, y así es como, por su culpa, Sevilla me acogió con los brazos abiertos. Aunque sea como cualquier otra ciudad, excepto por el horrible calor, el acento y el puñado autóctono de imbéciles que debe rellenar el 90% del censo (vamos, como en casi cualquier sitio). Quizás sea éste es el punto de inflexión en este año, entre el 29 de abril y el 2 de mayo, Sevilla, el calor, la honradez y un par de buenos recuerdos sobre lo que nunca pasaría en un aeropuerto de Tokio.







Mejor humor y pensando en cumplir el primer y el último mandamiento délfico: conocerme a mí mismo, decidí hacer todo lo posible a mano. Mi letra es horrible, las dedicatorias de los libros que regalé sólo han sido desencriptadas una vez, cuando el que recibió el presente me pidió que leyera aquello.

Creí poder sonreir un poco al sol que a veces se asomaba y preparé fuerzas para los exámenes, sin saber muy bien que debería haber preparado fuerzas para algo más.

Así pues, Mayo discurrió sin saber muy bien como, entre tensiones y tontunas.



Hasta que Junio llegó para joderme, desconozco qué hice para merecerlo, pero así es, este mes llegó.

Aquí es cuando yo levanto la vista y sólo veo humo blanco saliendo no sé muy bien de donde, mientras me duele el pecho, el cuello y la nariz; todo va lento, muy lento... estoy cansado, mareado y tengo ganas de vomitar. La impertinente lluvia sigue cayendo sobre mí, calándome entero, empapando el zombie que teóricamente creo que fui. Maldigo y poco más. Falta de formas por un lado y un bonachón descontextualizado hacen que finalice aquella fatal noche.

Y así hasta que llegamos al presente mes, hastiado de todo esto, escribo como me da la puta gana bajo la presión de que sólo yo me voy a leer y me aprovecho de la estupidez de que todo el mundo pueda tener este pequeño rincón que creemos un balcón de nuestro baluarte desde el que criticar y soltar improperios y críticas hacia esa amalgama de chorradas y memeces que vivimos y que conforman nuestra vida. Hago lo que hago porque puedo y porque me da la puta y real gana. Escribo como quiero, porque quiero y fin.




Si eres un quisquilloso y has leído ese sonreír sin tilde, bien por ti.



Every word, every thought, every sound
Every touch, every smile, every frown
All the pain we've endured until now
All the hope that I lost you have found
Yourself to me

sábado, 5 de junio de 2010

84

... y allí estaba yo, casi a las 6 de la madrugada golpeando el saco. Uno tras otro, envite tras envite, él seguía allí inerte. De vez en cuando mecido con un vaivén cuasi hipnótico.

Los ensayados movimientos de cadera, la mirada fija, la mente en blanco y los puños silbando. Bailo a su al rededor. Y ahora mismo nada más importa.

Finto, me muevo a un lado y golpeo a la zona de las costillas. Me muevo y doy un golpe alto. Combinaciones estudiadas, alante, atrás, un gancho...

Mi respiración es lo único que retumba en toda la nave. El sudor se va despeñando por mi cara, metiéndose en mis ojos.

Pero sigo golpeando, una y otra vez. En contra de todo lo aprendido desprendo ira, vesanía, furia, cólera y enojo. Golpeo con toda la fuerza que me deja mi cuerpo ya extasiado, pero el cansancio puede con cualquiera. De repente de desplomo. Caigo al suelo, con los pies desnudos y comienzo a llorar. No sé muy bien porqué, pero lo hago profusamente. Aún me quedo un rato más desahogándome tendido en el suelo. Todo esto se hubiere podido evitar, tan solo con un abrazo de la persona debida.

jueves, 1 de abril de 2010

83

zein gogorra egiten zaidan bukaera onartzea

jueves, 12 de noviembre de 2009

77

Recuerda una lección que te perseguirá toda la vida, nunca creas al que presuma de lo que predica.

El humilde deja de ser humilde cuando se jacta de ello.

El que perjura que dice la verdad, necesariamente, te miente.

¿Qué puedes esperar de alguien al que apodan Truth?

sábado, 25 de julio de 2009

Todo sigue igual

... y, con los cambios pertinentes, la vida sigue igual, como siguen exáctamente igual todas las cosas que parecen, por mucho que uno lo intente, reacias al cambio.

La gente es la misma, diferente ropa, diferente peinado, diferentes palabras, diferentes obras; pero los mismos motivos y las mismas intenciones. Y, como no, las mismas mentiras.

Es absurdo plantearse según qué cosas a estas alturas, porque sabes que, dentro de poco, todo volverá a ser igual. El pez que se muerde la cola.

Entrar en la dinámica de vida en la que, el tiempo, se vuelve un bucle. Notando el pasar del tiempo como un extrado deja-vu con cambios de forma. Pero, esencialmente, siempre es lo mismo.

Los hechos se suceden de manera reiterada. Puedes adivinar qué va a decir, qué va a hacer, qué no hará una persona...


... todo cambia, pero todo sigue igual.

Puta mierda, y eso.




Sabía yo que el blog este no me iba a durar mucho, en el tema actualizaciones y tal.

domingo, 28 de junio de 2009

Sexo, mentiras y cintas de vídeo

Momento aciago no se cura con un ciego, ni caminos de Santiago, ni cortinas de humo.

Dio mejores consejos de amor Nacho Vidal que Becker, será que a una mujer se la conoce y se olvida en la cama, con la redundancia del placer. Ninguna dama, domará a este nómada, si no es morena y la opulencia su quehacer...

Busco mi suerte, una Vanesa Paradise en la chica del puente. Con Jim Kelly soy feliz bajo la lluvia, pero nunca es mi gusto.

Marqués de Sade.

... que no se cansó de hacerme daño, mal de muchos, consuelo de Midas y de Craso. Y ahora me anda cabizbaja, y ahora me hablan del amor y yo paso palabra. Mitigo el olvido, dicen que la risa es el mejor desinfectante... del hígado. Pero me pongo púo para olvidar, que tengo que beber para olvidar. Está quien pasa página y quien se margina.

Disfruto del paisaje si en el tren de la tristeza duerme el maquinista. Nunca estuve más solo que en compañía.

Soy una especie al borde de la extinción, no me pongas como ejemplo. La vida es para disfrutarla y yo vivo el memento... ¿me miento? Si lees esto, hazlo a solas, la verdad duele y no quiero que te vean llorar.

Entre alegrías cogidas con pinzas. La experiencia es el mejor refujio, vista gorda.

Cuando este viejo perro os muerda y su circo de malas pulgas, no de para más que para amar la libertad con una barba de una década... a mí me pincha tu snobismo y no me quejo ¿eh?

Calzonazos versión oficial.

Hombre de bueno tonto pierde la última esperanza.

Mi sonrisa es de cocodrilo.





Nadie entenderá...

domingo, 21 de junio de 2009

Y nos despedimos en su portal, con un abrazo condescendiente. Ella tiene la virtud de darme abrazos de una hora, y que a mí me parezcan de veinte segundos.

Sube por las escaleras, sin dirigir la mirada atrás. Yo la observo apoyado en la puerta, observándola tras el cristal. Es la primera noche de verano, pero hace mucho frío, y no sólo hablo del frío que va por fuera.

Mis ojos se pierden en el portal, miro hacia un horizonte que no existe, como buscando algo que me da pereza encontrar. La luz del portal se apaga, separo el hombro de la pared y echo a caminar.

Me gusta caminar de noche, no hay nadie por la calle, sólo se oyen coches a los lejos y el viento silbando entre las hojas de las acacias del parque. Tiro la mochila y me tumbo en el césped. Huele a mojado.

Miro al cielo y las nubes dibujan lo abstacto de mis sentimientos en negro, azul y morado.

Exhalo toda la filosofía de Schopenhauer en un suspiro. Se me humedecen los ojos al volverme a casa.

Ochenta y siete días.

martes, 16 de junio de 2009

Detritus

No puedo evitar a las mentiras, van inertemente engrudadas a las personas. Así que me limito a esquivar a las personas. No creo en la amistad, no creo en el amor. Me relaciono por el simple hecho de camuflarme, de ostentar la preciada etiqueta de la normalidad.

La capacidad de pensar y, consecuentemente, de maquinar y engañar es mi fundamental óbice para acabar de creer íntegramente en la voluntad desinteresada de las personas.

Cada día es un nuevo chasco, un nuevo desengaño, una frustración más.

Sé que no leerás esto, pero es la manera más cómoda de susurrarte al oido pegando gritos con un megáfono.

Hay tantas cosas que te diría, y tan pocas que quieres oir.

He dejado (de nuevo) de creer en la raza humana.



"Me paso el día entero diciendo que estoy encantado de haberlas conocido a personas que me importan un comino. Pero supongo que si uno quiere seguir viviendo, tiene que decir tonterías de ésas"

sábado, 30 de mayo de 2009

La duda

La biblioteca está medio vacía. Normal, son las 5 de la madrugada de un viernes. Estoy ocupando cuatro plazas con un RedBull abierto encima de la mesa, el atril atestado de papeles, un manual de Derecho Civil, el Código Civil y una bolsa de Smarties. Uso dos sillas, una para mi trasero y mi espalda y la otra para mis pies semidesnudos, me dejo los calcetines.

Echo la cabeza hacia atrás y me cruje el cuello. Inspiro y vuelvo a leer la misma puta frase: "... facultado de manera explícita en el artículo 6.2 de la Ley de Registro Civil". Ni puta idea de qué artículo es. Me desespero y suelto aire violentamente.

Pasan dos de estas típicas niñas pijas que han comido más pollas que leído libros y me miran con desprecio. Cuchichean.

- ¿Y a ti qué coño te pasa? - demasiado alto, demasiado directo, demasiado claro. Mal lugar y, desde luego, mala elección.

Mirada de sorpresa-odio por su parte. Pero no me dicen nada. Joder... qué mierda de día llevo.

Me calzo, recojo todos los papeles que tengo encima de la mesa, me pongo la sudadera y salgo de la biblioteca.

De camino a casa hay una plaza, enorme, en la que no hay absolutamente nada. Esta plaza me recuerda a mí. Es curioso cómo es todo esto... la vida, digo, es una extraña mochila que, cuanto más vacía, más pesa.

Tiro la mochila en el suelo y me tumbo a mirar las estrellas. Hoy se ven unas pocas, aunque no sería capaz de distinguir ninguna de ellas, nunca he tenido ni idea de buscar constelaciones.

Qué asco de temporada.

En esta vida hay que vivir de todo, o al menos intentarlo. Haría feliz a cada persona que no haya experimentado la felicidad; también haría que cualquiera que sólo haya sido feliz pasara un momento aciago.

Vivo inmerso en esta desdicha. Pienso, reflexiono. Miro al cielo taciturno, melancólico, compugnido... una estampa casi luctuosa.

Estoy harto de los cambios, aunque los necesito.
Estoy harto de los agobios, aunque son forzosos.
Estoy harto de los infortunios, aunque son inesquivables.
Estoy harto de la soledad, aunque es inevitable.
Estoy harto de ella... aunque es, para mí, ineludible.

Sólo sueño con despertar.

Desde hace seis meses parece que sólo pierdo a gente, me fanatizo en la idea de que no hay reminiscencia posible para ciertos aspectos de mi vida que ya han quedado muertos.

Me hastío de vivir solo entre gente, con la mirada perdida. A punto de desaparecer a cada momento que pasa.

Me incorporo y escupo a mi lado. Odio escupir.

Me cuelo en el parque de al lado y meo entre unas plantas.

Mañana será otro día, otro día igual.

viernes, 10 de abril de 2009

Hope




La esperanza es el inicio de la infelicidad.

Al borde de la crisis nerviosa.

Y hoy es viernes, o eso creo.

lunes, 6 de abril de 2009

Restare

Hoy la volví a ver, hacía mucho que no nos veíamos. Quedamos para intentar hacer lo imposible, como siempre, pero ya son demasiados años a la espalda.

Me encontró vestido sobriamente, como siempre, con la mirada puesta en un horizonte oscuro y tenebroso, como de costumbre.

Su saludo, seco; el mío, enérgico. Siempre fue así, cualquiera que fuera la circunstancia que se diese.

La tarde, adornada con lluvia y tedio. Es un día de víspera ¿qué podía yo esperar?.

El "me alegro de haberte visto" sólo fue mío, bueno, no me sorprende.

Felicidad es una palabra que escribimos todos en la arena, y que sólo depende de la distancia a la que la escribamos de la mar. Si está muy cerca se la llevará la marea, si la escribimos muy lejos se la llevará el viento. La felicidad está en las cosas fútiles, la felicidad es efímera, la felicidad está en comprender que sólo te hace feliz aquello que sabes que te hará infeliz de aquí a un tiempo.

Vivimos gobernados por cuatro letras, sin saber el valor exacto de estas. Todo es nada, nada es todo, el amor es el odio y el odio es el amor, pero cambiado de signo.

Nunca nada vuelve a ser lo mismo, igual me tocaba aprenderlo ya.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Efecto yo-yo, es decir, he vuelto.

Vuelvo a tener ordenador, vuelvo a "socializarme". Y me da asco.

Es algo que no concibo, algo que no comprendo, que no entiendo, que se escapa de ser abarcado por esa masa grisácea que, para bien o para mal, me rellena la cabeza.

¿Tan necesario es esto? ¿Tan apegados estamos a esta mierda?

Si no existes en la red, no existes. "Si no lo encuentra Google es que no existe", decía Larry Page (búscate la vida para saber quién es, no voy a poner hipervínculos). Así que, si no tienes fotolog, blog, myspace, tuenti, facebook... no existes. Será por eso que nos importa tanto la vida de alguien de aquí, y sin embargo tan poco la de los millones de personas que mueren en el continente con el que lindamos al sur. Y en fin, esto me recuerda a una manifestación hace poco, aquí en Alcalá, donde conseguí que gritásemos "Bartolo mindundi, tu madre tiene tuenti". Bartolo es nuestro genial alcalde pepero, de esos que organizan conciertos de extrema derecha y que no legalizan una manifestación de izquierdas ni por error.

En fin, por arte de birlibirloque, consigo que este oscuro cachivache vuelva a funcionar y vuelvo a este mundo. Amigos de interés, de esos que nunca se iban a ir, pero que nunca están. Mentiras a diestro y siniestro, descubiertas por esa máquina infernal llamada tuenti; tengo un amigo que asegura taxativamente que es un instrumento del servicio de inteligencia para controlar a toda la población.

Me doy cuenta de que cada día que pasa soy más misántropo que el anterior, y que posiblemente, entrando en la cotidianeidad de lo previsible, menos que el siguiente. Guardo un profundo repudio por el conjunto de la especie. "Homo homini lupus" que decía Tito Marcio Plauto, aunque también Hobbes, pero casi 18 siglos después.

No puedo encender la televisión porque me hierve la sangre. Vivimos en un país de ignorantes, de gente que se queja a diestro y siniestro por NADA. La opinión pública condiciona, pero no es siempre legítima. Llamadme bárbaro, llamadme totalitario, llamadme déspota... pero estoy verdaderamente hastiado de encender la televisión y ver cómo gente que puede opinar y puede expresarse, por supuesto, intenta imponer su criterio. Esta es una nación de pluriempleados gratuitos. Aunque uno esté en el paro, resulta ser un especialista en fútbol y un muy culto filósofo del Derecho Penal. Permítanme, si no es demasiada indiscreción, decirles algo que es verdad, y que no van a poder ustedes esquivar en lo que les reste de vida.

Hago referencia a un caso de, y que conste que odio esta expresión, candente actualidad. Me refiero a la pobre chica asesinada el día 24 de enero, si no me patinan las fechas, y lo que ya es imposible que me patine, que es el nombre, Marta del Castillo. Bien, no me tomen por un desalmado, siento mucho la pérdida de esta chica y, desde luego, considero totalmente reprochable la acción del autor o autores del delito en cuestión; los que, por cierto, aun NO sabemos quiénes son, ya que no hay resolución judicial, y les recuerdo a toda esa panda de ineptos que titulamos en preciosas universidades (a veces ni eso), que se hacen llamar periodistas, que en España, a tenor del 24.2 de la Constitución Española, se presume la inocencia y no otra cosa, y estoy hasta las narices de leer y escuchar "el presunto asesino", joder, si se presume que él ES el asesino ya estaría ingresado en un centro penitenciario y con una condena pesando a sus espaldas. Pero lo que verdaderamente no consigo entender es que se publiquen semejantes memeces como la que pude leer el día 23 del presente mes en la versión digital del periódico ABC:

"A un ritmo galopante va la recogida de firmas de la plataforma del caso de Marta del Castillo que quiere llevar al Gobierno de la Nación hasta dos millones —aunque el mínimo son 500.000— para que se convoque un referéndum en el que se pregunte al cuerpo electoral si quiere o no que se instaure la cadena perpetua para delitos como los que presuntamente se ha cometido con la joven sevillana."

Por Dios y por la Virgen santa. ¡¡Manos a la cabeza!! ¿Cómo puede andar semejante periodista suelto? Salvando el "delitos como los que presuntamente se ha cometido", ¿quiére usted decir que no lo sabe a ciencia cierta y que a lo mejor la chica está tomando algo con unas amigas y que en dos meses no ha encendido la tele y no ha vuelto a casa para cambiarse? Sí, quizás quiere decir eso. Pero, lo alarmante de esta situación, lo que hace que suba el mercurio en mis venas es eso que dice sobre las firmas... Vamos a ver, usted, amén de ser idiota y de no tener ni puñetera idea de derecho penal, no se merece siquiera el título de periodista porque NO SABE USTED LEER. Para saber que se necesitan un mínimo de 500.000 firmas, usted ha tenido que leer un articulito muy mono de la constitución, como es el 87.3, pero, por favor, léalo hasta el final. Yo se lo pongo en negrita, usted no se preocupe:

Art. 87.3 CE: Una Ley orgánica regulará las formas de ejercicio y requisitos de la iniciativa popular para la presentación de proposiciones de Ley. En todo caso se exigirán no menos de 500.000 firmas acreditadas. No procederá dicha iniciativa en materias propias de Ley orgánica, tributarias o de carácter internacional, ni en lo relativo a la prerrogativa de gracia.

Tributario e Internacional es algo que hasta un periodista conoce, pero ¿qué es una ley orgánica? Sólo tiene que subir un poco la vista y leer el artículo 81.1 del mismo librito que, posiblemente, esté incluso en la misma página. Este artículo nos describe qué es una ley orgánica. Reza lo siguiente: "Son Leyes orgánicas las relativas al desarrollo de los derechos fundamentales y de las libertades públicas, las que aprueben los Estatutos de Autonomía y el régimen electoral general y las demás previstas en la Constitución."

Por 100 puntos, responda: ¿Tiene algo que ver la privación de libertad con los derechos fundamentales o con las libertades públicas?.

Din, Din. Respuesta correcta.

Pero tenemos a Zapatero, recibiendo a los pobres padres de esta chica con tantos y tantos papeles llenos de garabatos y números, en el agradable palacete de la Moncloa. Y nos olvidamos de la crisis, primero tenemos que cambiar la ley para que un pobre infeliz se "pudra" en la cárcel.

Ahora un golpe de efecto: yo apoyo la cadena perpetua. ¿Por qué? Porque es más humanitaria que el sistema impuesto en el derecho penal y en el derecho penitenciario en España a raíz de la LO 7/2003. En muchos países europeos, y cuando digo muchos me refiero a que España es uno de los 4 o 5 que no la poséen en su ordenamiento jurídico, tienen legislada la cadena perpetua. El común de los mortales, dándose cuenta (por fin) de que no entiende de derecho penal, pregunta ¿cómo es eso posible? Adherida, como una lapa, a la cadena perpetua, encontramos una figura que es la revisión de condena. En los países que no somos de la Common Law, y en varios de la Common Law, la intencionalidad de la pena privativa de libertad no es desocializar al individuo, no es una pena retributiva para la víctima o para los familiares de la víctima; las penas están orientadas hacia la resocialización.

Como decía, en casi cualquier país europeo al que vayamos, si cometemos varios delitos en concurso real y somos juzgados allí, bajo su ordenamiento jurídico, siendo penados a cadena perpetua, primero se nos encogerán las pelotas y, finalmente, cumpliremos entre 10 y 15 años de prisión. La cadena perpetua es perpetua de iure y efímera de facto. Con la ley orgánica 7/2003, en España, una persona puede ser penada, fácilmente, por unas acciones similares a 140 años, por ejemplo, de iure; de los que cumplirá, en primero o segundo grado, al menos 25. ¿Hay diferencia entre una persona que ha cumplido 12 años en una prisión italiana por un delito X que una persona que ha cumplido 20 en una prisión española por el mismo delito? Sí, el español cumple 8 años de más. Está criminológicamente y psicológicamente demostrado que el tratamiento de individualización científica, que es el que usa el sistema penitenciario español, funciona y que la ley 7/2003 es una chapuza de un Gobierno que pretende apaciguar la ira mediática de una opinión pública que ha montado en cólera.

Verdaderamente patético. Que la ley se haga por cualquiera y no por un técnico es como el que se compra un coche hecho por un panadero que no sabe qué es una biela, usted no lo compraría ¿verdad?.



Cojones, odio el fútbol, los toros y la política. Coño.



Definitivamente necesito un buen polvo. Voluntarias no pido ¿verdad?. Da igual, dejo el anuncio: Imbécil de 20 redonditos (son años, no mentiras), ofrece su cuerpo para desahogo desenfrenado con fémina de pésimo gusto para los hombres. Aspecto deteriorado y con el corazón de segunda mano. Extras: barba sin recortar, gafas sin elevalunas eléctrico y cuernos muy pulidos.

A la mierda con todo.


pD. sí, genios, he vuelto.