lunes, 25 de octubre de 2010

One of those fucking awful black days when nothing is pleasing and everything that happens is an excuse for anger. An outlet for emotions stockpiled, an arsenal, an armour. These are the days when I hate the world, hate the rich, hate the happy, hate the complacent, the TV watchers, beer drinkers, the satisfied ones. Because I know I can be all of those little hateful things and then I hate myself for realising that. There's no preventative, directive or safe approach for living. We each know our own fate. We know from our youth how to be treated, how we'll be received, how we shall end. These things don't change. You can change your clothes, change your hairstyle, your friends, cities, continents but sooner or later your own self will always catch up. Always it waits in the wings. Ideas swirl but don't stick. They appear but then run off like rain on the windshield. One of those rainy day car rides my head implodes, the atmosphere in this car a mirror of my skull. Wet, damp, windows dripping and misted with cold. Walls of grey. Nothing good on the radio. Not a thought in my head.

sábado, 16 de octubre de 2010







Yo, sólo me cruzo con gente que no eres tú.

domingo, 10 de octubre de 2010

Hace tiempo que se fue el verano y volvió mi capucha.

lunes, 4 de octubre de 2010

Flor Naranja

Hoy voy a comentar una cosa poniéndome en situación diametralmentre opuesta a la dirección que ha tomado el blog últimamente.

Desde hace ya bastante, a penas miro blogs nuevos, si no que me dedico a meterme en el mío y ver si han actualizado las personas a las que ya sigo. Cual es mi sorpresa, cuando resulta que hoy veo que hay un nuevo comentario en la última de mis entradas. No suelo tener muchos comentarios, así que esto ya me llama la atención.

Lo abro y me doy cuenta de que, bueno, el usuario no me suena (lo siento :S), el comentario reza lo siguiente: "Tengo un premio para ti en mi blog!". Una vez entro en el blog me doy cuenta de que sí lo he visitado alguna vez (algo que no puedo negar es que me encanta la cabecera).

Y me encuentro con que escribo en uno de los blogs, llamémosle favorito, de alguien. En fin, esto que empezó como una necrópolis de tinta, con la que llevo ya algo más de año y medio, sin más intención que rellenar parte del poco tiempo libre que tengo.



Así que no me queda otra que agradecerselo, de verdad. Que algunas cosas de este tipo me hacen bastante ilusión.

Y, bueno, excusarme por no continuar con lo dispuesto precisamente en este pequeño mérito, no galardonando a nadie, quizás porque sigo con asiduidad menos de doce blogs.

En serio, muchas gracias. =)

domingo, 12 de septiembre de 2010

Si se puede mejorar, no busques excusa,
esta vida es bonita, pero confusa.

(van 100 entradas)

viernes, 3 de septiembre de 2010

Frente a la lucidez no hay solución, sólo consuelo.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Absurdo.

Es tan simple como eso, me siento absurdo. No sé si las palabras que digo tienen sentido, si alguien entiende lo que de verdad tengo entre manos. La sensación de vacío interior.

El darte cuenta de que no eres nada para nadie. Un par de tardes, una noche, un conocido o alguien con el que compartes una habitación de hotel. Una charla en un metro, o el conocido de un amigo que se sienta a tu lado en una de esas comilonas en las que más que de verse, se trata de aparentar y ostentar logros.

Me siento deshubicado, me siento ignorante. Repito una y otra vez las mismas muletillas, las mismas frases, las mismas estructuras. Vivo en un bucle del que no sé salir y del que, si saliera, me sentiría perdido.

No hago nada. No quiero nada.

A veces me aborda la idea de hacer la maleta y escaparme de aquí y vivir como un anacoreta, lejos de aquí. Otras veces, el suicidio me parece una vía aceptable. Pero luego vuelvo a poner los pies en el suelo y me doy cuenta de lo miserable que es pensar en todo esto, cuando sé que no tengo valor para ninguna de estas dos empresas.

Sólo pido ya una cosa, olvídame, y seguiré consumiendo oxígeno, seguiré siendo un sitio ocupado en alguna biblioteca, encorbado frente a un libro, enclaustrado en mi propio yo; hasta que un día venga a buscarme el hermano de Hipnos.