jueves, 11 de junio de 2009
Recuerdos
Hoy, al tumbarme en la cama me han asaltado todo tipo de recuerdos.
He recordado momentos radiantes junto a los mío, risas al rededor de una mesa, en una buhardilla, en Madrid sin manera de volver a Alcalá...
Siendo felices con una cocacola y un césped donde echarnos a mirar el cielo y a hablar de lo lejos que estaba hacernos mayores... Siendo felices con una bolsa de chuches y un paseo de un par de horas, volviendo a casa cuando anochecía. Sin preocupaciones.
Superando miedos, rompiendo barreras. Haciendo de nuestra existencia un puñado de risas y recuerdos sin agobios.
He recordado momentos tiernos. Momentos de silencio en los que mi piel tocaba la suya. Una tímida cosquilla en su cintura. El olor de su pelo. El verla despertar y sonreir, casi al mismo tiempo. Sus labios...
Abrazarnos en la oscuridad y sentir físicamente un sentimiento.
He recordado momentos aciagos, momentos que pesan. Me he visto llorando entre dos coches a las cuatro de la madrugada. La he visto llorar en mi hombro. Me he visto volver de Madrid con la mirada clavada en el infinito. Me he visto en el hospital y también en mi cuarto.
He revivido un adiós y un siguiente encuentro.
Ahora me quedan pocas cosas... quizás una de ellas no sea la esperanza.
domingo, 7 de junio de 2009
miércoles, 3 de junio de 2009
lunes, 1 de junio de 2009
S - HH
"...todo aparece un poco diferente cuando se lo expresa, algo falseado, un tanto necio, sí,y también esto está bien y me complace muchísimo; aun con ello estoy perfectamente de acuerdo, que lo que es tesoro y sabiduría de un hombre suene de un modo tonto en los oídos de los otros"
sábado, 30 de mayo de 2009
La duda
La biblioteca está medio vacía. Normal, son las 5 de la madrugada de un viernes. Estoy ocupando cuatro plazas con un RedBull abierto encima de la mesa, el atril atestado de papeles, un manual de Derecho Civil, el Código Civil y una bolsa de Smarties. Uso dos sillas, una para mi trasero y mi espalda y la otra para mis pies semidesnudos, me dejo los calcetines.
Echo la cabeza hacia atrás y me cruje el cuello. Inspiro y vuelvo a leer la misma puta frase: "... facultado de manera explícita en el artículo 6.2 de la Ley de Registro Civil". Ni puta idea de qué artículo es. Me desespero y suelto aire violentamente.
Pasan dos de estas típicas niñas pijas que han comido más pollas que leído libros y me miran con desprecio. Cuchichean.
- ¿Y a ti qué coño te pasa? - demasiado alto, demasiado directo, demasiado claro. Mal lugar y, desde luego, mala elección.
Mirada de sorpresa-odio por su parte. Pero no me dicen nada. Joder... qué mierda de día llevo.
Me calzo, recojo todos los papeles que tengo encima de la mesa, me pongo la sudadera y salgo de la biblioteca.
De camino a casa hay una plaza, enorme, en la que no hay absolutamente nada. Esta plaza me recuerda a mí. Es curioso cómo es todo esto... la vida, digo, es una extraña mochila que, cuanto más vacía, más pesa.
Tiro la mochila en el suelo y me tumbo a mirar las estrellas. Hoy se ven unas pocas, aunque no sería capaz de distinguir ninguna de ellas, nunca he tenido ni idea de buscar constelaciones.
Qué asco de temporada.
En esta vida hay que vivir de todo, o al menos intentarlo. Haría feliz a cada persona que no haya experimentado la felicidad; también haría que cualquiera que sólo haya sido feliz pasara un momento aciago.
Vivo inmerso en esta desdicha. Pienso, reflexiono. Miro al cielo taciturno, melancólico, compugnido... una estampa casi luctuosa.
Estoy harto de los cambios, aunque los necesito.
Estoy harto de los agobios, aunque son forzosos.
Estoy harto de los infortunios, aunque son inesquivables.
Estoy harto de la soledad, aunque es inevitable.
Estoy harto de ella... aunque es, para mí, ineludible.
Sólo sueño con despertar.
Desde hace seis meses parece que sólo pierdo a gente, me fanatizo en la idea de que no hay reminiscencia posible para ciertos aspectos de mi vida que ya han quedado muertos.
Me hastío de vivir solo entre gente, con la mirada perdida. A punto de desaparecer a cada momento que pasa.
Me incorporo y escupo a mi lado. Odio escupir.
Me cuelo en el parque de al lado y meo entre unas plantas.
Mañana será otro día, otro día igual.
Echo la cabeza hacia atrás y me cruje el cuello. Inspiro y vuelvo a leer la misma puta frase: "... facultado de manera explícita en el artículo 6.2 de la Ley de Registro Civil". Ni puta idea de qué artículo es. Me desespero y suelto aire violentamente.
Pasan dos de estas típicas niñas pijas que han comido más pollas que leído libros y me miran con desprecio. Cuchichean.
- ¿Y a ti qué coño te pasa? - demasiado alto, demasiado directo, demasiado claro. Mal lugar y, desde luego, mala elección.
Mirada de sorpresa-odio por su parte. Pero no me dicen nada. Joder... qué mierda de día llevo.
Me calzo, recojo todos los papeles que tengo encima de la mesa, me pongo la sudadera y salgo de la biblioteca.
De camino a casa hay una plaza, enorme, en la que no hay absolutamente nada. Esta plaza me recuerda a mí. Es curioso cómo es todo esto... la vida, digo, es una extraña mochila que, cuanto más vacía, más pesa.
Tiro la mochila en el suelo y me tumbo a mirar las estrellas. Hoy se ven unas pocas, aunque no sería capaz de distinguir ninguna de ellas, nunca he tenido ni idea de buscar constelaciones.
Qué asco de temporada.
En esta vida hay que vivir de todo, o al menos intentarlo. Haría feliz a cada persona que no haya experimentado la felicidad; también haría que cualquiera que sólo haya sido feliz pasara un momento aciago.
Vivo inmerso en esta desdicha. Pienso, reflexiono. Miro al cielo taciturno, melancólico, compugnido... una estampa casi luctuosa.
Estoy harto de los cambios, aunque los necesito.
Estoy harto de los agobios, aunque son forzosos.
Estoy harto de los infortunios, aunque son inesquivables.
Estoy harto de la soledad, aunque es inevitable.
Estoy harto de ella... aunque es, para mí, ineludible.
Sólo sueño con despertar.
Desde hace seis meses parece que sólo pierdo a gente, me fanatizo en la idea de que no hay reminiscencia posible para ciertos aspectos de mi vida que ya han quedado muertos.
Me hastío de vivir solo entre gente, con la mirada perdida. A punto de desaparecer a cada momento que pasa.
Me incorporo y escupo a mi lado. Odio escupir.
Me cuelo en el parque de al lado y meo entre unas plantas.
Mañana será otro día, otro día igual.
sábado, 23 de mayo de 2009
Hasta luego
Operación bikini y sólo adelgazan las verdades.
Ya tengo en el corcho sujeto con una chincheta el calendario de exámenes con fechas, horas y aulas; con la única misión de recordarme que hasta el día 23 de junio dejo de ser libre... yuhu.
Desaparezco una temporadita, motivo obvio.
Para todo lo demás: im_just_seven@hotmail.com; daniel.gomezc@uah.es
Ya tengo en el corcho sujeto con una chincheta el calendario de exámenes con fechas, horas y aulas; con la única misión de recordarme que hasta el día 23 de junio dejo de ser libre... yuhu.
Desaparezco una temporadita, motivo obvio.
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