Mostrando entradas con la etiqueta estupidez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta estupidez. Mostrar todas las entradas

martes, 11 de octubre de 2011

explosions in the sky



Soy así de idiota, nunca he dejado de intentar buscar esa canción que fuera lo que eras tú. Nunca he dejado de buscar esa canción que hiciera que te estremecieras y que, por fin, me pudieras decir: "esta canción me gusta".

Sé que existe, y quizás nunca la encuentre.

Esa canción que hace que se te pongan los pelos de punta, que hace que te cueste hasta tragar saliva, esa canción que te hace un nudo en el estómago, que hace que estés a punto de soltar una lágrima, que hace que no puedas mirarme a los ojos... Quizás, lo mismo que escucho cuando pienso en ti, en el calor de tus abrazos y tu olor por las mañanas, en tus gracias, en tu risa y en tu manera de mirarme con una tímida y débil sonrisa en la comisura de tus labios.

Sigo buscando ESA canción.

martes, 13 de septiembre de 2011



Puede que ya, a estas alturas, no te lo creas pero sin embargo, no obstante hace mucho, fui una persona normal, incluso podría llegar a decir que una persona que fue feliz.

Entonces me preocupaba por otras cosas, otras responsabilidades y otros gastos pero, en el fondo, era eso... feliz.



Hay una especie de axioma dentro de mi anormal comportamiento en exámenes. Fundamentalmente, no me hago muy bien a la idea de cual es el porqué, tiendo a pensar en muchas cosas. Entre ellas suelen dejarse caer el hecho de que debería ser más ahorrador o como ha sido mi vida.

Soy una persona que carga mucho con el pasado, cualquier persona que me conozca lo sabe y, a algunas (pocas) lo comprenden. Pero, aunque soy muy joven (soy consciente de ello) siento que me voy haciendo demasiado mayor a pasos agigantados. Es raro, pero sé que me acerco a un punto de inflexión en mi triste existencia, estoy a un año académico de terminar mis estudios y laurearme como un nuevo Licenciado en Derecho. Y, por extraño que pueda sonar viniendo de alguien que no disfruta precisamente de su carrera, no me apetece. No quiero terminar la carrera, es ahora cuando le estoy empezando a coger cierto gusto a los enormes temarios, a las leyes, a las interpretaciones e incluso a la jurisprudencia (aclarando, claro, que en algunos ámbitos que me importan).

De un tiempo a esta parte, siento como si llevara una gran mochila en la que voy echando preocupaciones que me van atormentando. En general soy una persona muy negativa, puedo resumir mis cinco últimos años en la decepción de Aula con Criminología, en terminar un bachillerato que (tampoco) quería acabar, un desafortunado final para un primer "amor" (lo de las comillas es para dar añadirle otro toque tragicomédico...), el inicio de una carrera que detestaba, el inicio y final de algo que me ilusionó y me desilusionó a la misma velocidad como fue el chino, la tiara de ciervo con denominación de origen manchego (o eso siempre creí), la defunción de un familiar y de un amigo, el día en que mi madre desapareció de madrugada y el "tranquilízate y vente al hospital", lo que quise que funcionará, que jodí y que terminó en un "adiós" que yo quise que fuera un "hasta pronto", la traición y las mentiras sobre las que suprayacen las personas, como casi muero, el año en el que no quise a nadie y la crisis de fe en mí mismo y el "no sé qué cojones hacer después de esto" que me invade todos los días.

Echar la vista atrás y pensar... joder, entonces estaba mejor y, bueno, me quejaba lo mismo. No sé si es culpa mía o es que la vida sigue hacia abajo hasta que toca fondo y luego escava.

Sea lo que sea, esto es una mezcla entre tensión, desgana e incertidumbre.

Ahora hablo menos con la gente, soy más arisco y más distante. No sé si decir "lo siento" o "te lo advertí".










Las fotografías que encabezan esta entrada son fotografías que me encontré anoche mientras colocaba algunas fotografías nuevas y decidí revisar las antiguas, topándome así con un montón de recuerdos, algunos agradables y otros no tanto. Ambas fotos son una mezcla de estos dos sentimientos (ambas son próximas a una despedida). La primera es del 23 de diciembre de 2007 y la segunda lo desconozco en absoluto, pero la situaría en torno a abril de 2008.

Son fotos que ni recordaba que existían y que, me hicieron pensar en entonces, en ahora y en como ha cambiado todo, incluido yo. No tengo nostalgia de aquella época, tengo nostalgia de aquella sensación.

domingo, 31 de julio de 2011

ya ves, lo no he podido aceptar
que aún te eche de menos
y que este menos vaya a una más.

lunes, 18 de julio de 2011

El significado de la vida es irrelevante.

jueves, 23 de junio de 2011

Intenté amar a otras, pero me fue imposible.
Ella intentó amar a otros y al menos consiguió olvidarme.

martes, 18 de enero de 2011

La gente suele considerar los días, los meses y los años como cápsulas de tiempo de tiempo independientes entre sí. Por eso celebramos año nuevo, por ejemplo.

Quizás es porque no entiendo esas marcas, pero para mí los días, los meses y los años son otra cosa.

Aún así, lo explicaré de una manera que podáis entenderlo. Mi año 2010 ha sido una puta mierda, a penas salvable por nada; y el 2011 lleva el mismo camino.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Absurdo.

Es tan simple como eso, me siento absurdo. No sé si las palabras que digo tienen sentido, si alguien entiende lo que de verdad tengo entre manos. La sensación de vacío interior.

El darte cuenta de que no eres nada para nadie. Un par de tardes, una noche, un conocido o alguien con el que compartes una habitación de hotel. Una charla en un metro, o el conocido de un amigo que se sienta a tu lado en una de esas comilonas en las que más que de verse, se trata de aparentar y ostentar logros.

Me siento deshubicado, me siento ignorante. Repito una y otra vez las mismas muletillas, las mismas frases, las mismas estructuras. Vivo en un bucle del que no sé salir y del que, si saliera, me sentiría perdido.

No hago nada. No quiero nada.

A veces me aborda la idea de hacer la maleta y escaparme de aquí y vivir como un anacoreta, lejos de aquí. Otras veces, el suicidio me parece una vía aceptable. Pero luego vuelvo a poner los pies en el suelo y me doy cuenta de lo miserable que es pensar en todo esto, cuando sé que no tengo valor para ninguna de estas dos empresas.

Sólo pido ya una cosa, olvídame, y seguiré consumiendo oxígeno, seguiré siendo un sitio ocupado en alguna biblioteca, encorbado frente a un libro, enclaustrado en mi propio yo; hasta que un día venga a buscarme el hermano de Hipnos.

viernes, 27 de agosto de 2010

eh... ningú que escrigui alguna cosa que valgui la pena pot escriure en pau

miércoles, 18 de agosto de 2010

Me llamaron a voces, pensando que yo tenía aquello que ellos querían. No fue así, y poco tardaron en darse la vuelta y caminar en dirección contraria buscando aquello que se prometieron no tener.

viernes, 13 de agosto de 2010

jueves, 5 de agosto de 2010


La educación que vivimos, consiste principalmente,
en anular el sentido critico con las estructuras de control.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Nuevo blog:

http://fotografiaparadummies.blogspot.com/
"Y ahora te sobreviene justo ese estado en que ya no riges, te da igual todo; como un loco sin freno, vas a atender tu pasión, sin mayores matices de cautela".

La envidia de los caballos

sábado, 31 de julio de 2010

HOY he dejado de entender el mundo.

viernes, 30 de julio de 2010

Chiste (por mi cara) y jeroglífico (por la intención) fotográfico.

Famosa novela de Haruki Murakami.



Solución: Kafka en la orilla.


JUARF!

miércoles, 14 de julio de 2010


ἑτερόκλιτος


...o quizás realismo mágico.

martes, 13 de julio de 2010


Es martes 13 de julio. Parece que ya he sobrevivido a algo más de mitad del año.

Enero comenzó con situaciones extrañas en las que nunca me hubiera querido ver, haciendo esfuerzos y guardando las absurdas apariencias, en definitiva, siendo hipócrita conmigo mismo. Cegado ahora muy bien no sé porqué cojones, porque fue una de esas cegueras que se curan con el tiempo o con una buena hostia, como fue mi caso. Volví a desconfiar, como debí haber hecho siempre. Y me dieron de donde menos lo esperaba, como menos lo esperaba y con la guardia baja, muy baja. Entretanto Madrid decidió teñirse de un blanco no esperado, lo que hizo que todas esas réflex recién regaladas en reyes, salieran a la calle a estrenarse en manos de a los que, indulgentemente, llamaré novatos dueños.

Tener incluso que aguantar un "Hay, qué chuli... tú también eres fotógrafo", escupido por los labios de una chica que no sobrepasaría la veintena, pero que tampoco bajaría de la minoría de edad, creo que hice bien en contestarle en otro idioma, haciendo un poco de teatro y alejándome de aquella nauseabunda estampa. En aquel momento tenía una necesidad pseudocubierta y, claro, hice teatro en una dirección y no en otra en base a esa necesidad.



Enero... el mismo mes que rompió ilusiones, anhelos, esperanzas, deseos, ánimos, mi confianza, mi fe, mi seguridad en mí mismo y mi manera de ver la vida. Muy épico todo ¿no?. Continué el camino cabizbajo, sin percatarme de nada más. Vaivenes de la vida lo llaman algunos hasta que llegó el 31.

Febrero, es el mes que me hizo tocar el suelo con la cara al desplomarme y enseñarme que no quedaba otra que volver a levantarse y comenzar de nuevo, aunque fuera hacia abajo. Valencia me acogió un par de días, para la estación, el hostal y poco más que una facultad y la cárcel en sábado.



"Todo sería mejor si acabáramos de buenas" y otras doce mil excusas que ni buscan ni encuentran nada. Toqué de nuevo un extremo y me di la vuelta, corriendo en otra dirección, a por otra meta. Volví a lo de siempre, salí e hice lo que pude, pero lo que pude nunca fue suficiente. Pero supongo que dio igual. Me cansé, me llené de barro, sudé como para rellenar piscinas, aguanté la respiración y lo giré lentamente con las yemas de los dedos, esperando siempre el momento justo... ese momento que a veces parece que ni llega, ni quiere llegar, pero que sólo llega cuando te cansas.

Hilar se me hace cada vez más difícil, pensar cada vez más costoso. Prometo seguir un horario y establecerme unos límites que nunca sigo.

Traté de seguir la máxima de Apolo y conocerme a mí mismo, pero soy ese tipo de personas a las que no aguanto.

Entre estertores que me hacían caminar en dirección contraria a la catarsis llegó Marzo, mes que no me impulsó hacia ninguna purificación, si no que fue el preámbulo del descenso a las pasiones más bajas y mundanas que pueda cosechar el hombre y que, en este mes, iba a sembrar ya en agostado emplazamiento.

Me di cuenta de que importarle, lo que se dice importarle, no le importo a casi nadie; y que aquello de que se puede contar a los que de verdad valen con los dos es, imponentemente, real. No recuerdo ahora muy bien qué autor, o puede incluso que esto lo haya pensado yo y sea tan gilipollas de no recordar que he sido yo y que se lo esté endilgando a alguien; dijo (o dije, vete tú a saber), que para comprender las cosas no hay que estudiarlas sólo pormenorizadamente, si no que hay que entenderlas, conociendo su estructura interna y concebirlas en un plano general y que, por ejemplo, el hombre ha de ser estudiado sentado en un sillón dialogando con un psicoanalista y desde un helicóptero, hormiguitas diría un niño que parecemos, pero que, sin embargo, una persona sólo se relacionará con lo que considere él como cercano y que temas como la fidelidad, sólo son razonables y coherentes cuando existe una cercanía tal que no permite otra cosa; la verdad, yo tampoco lo entiendo demasiado bien, aún bajo la posibilidad de haberlo pensado yo.

En otro orden de cosas, llega Abril, seguimos con un frío de cojones, nieve, lluvia y truenos como si los hubieran cogido en un 2x1 en cualquier supermercado de barrio.





Decido, en la medida de lo posible, alejarme de lo que pueda y preparo un genial viaje, lejos de aquí. Todo lo lejos que pude irme. Redescubres, otra vez casi como si fuera nuevo, que el ser humano es imbécil y que merece la pena discutir por todo, enfurruñarse por nada y amargarnos la existencia por cuatro diferencias que no nos llevan muy bien a nada. Desesperanza por dos tonterías perfectamente solventables con aunarnos para el único objetivo que teníamos en común... aunque luego todo se fue a la mierda. Islandia y un volcán que casi nadie es capaz de pronunciar, o incluso a veces de memorizar, me jodió las "vacaciones". Así que tuve que improvisar, y así es como, por su culpa, Sevilla me acogió con los brazos abiertos. Aunque sea como cualquier otra ciudad, excepto por el horrible calor, el acento y el puñado autóctono de imbéciles que debe rellenar el 90% del censo (vamos, como en casi cualquier sitio). Quizás sea éste es el punto de inflexión en este año, entre el 29 de abril y el 2 de mayo, Sevilla, el calor, la honradez y un par de buenos recuerdos sobre lo que nunca pasaría en un aeropuerto de Tokio.







Mejor humor y pensando en cumplir el primer y el último mandamiento délfico: conocerme a mí mismo, decidí hacer todo lo posible a mano. Mi letra es horrible, las dedicatorias de los libros que regalé sólo han sido desencriptadas una vez, cuando el que recibió el presente me pidió que leyera aquello.

Creí poder sonreir un poco al sol que a veces se asomaba y preparé fuerzas para los exámenes, sin saber muy bien que debería haber preparado fuerzas para algo más.

Así pues, Mayo discurrió sin saber muy bien como, entre tensiones y tontunas.



Hasta que Junio llegó para joderme, desconozco qué hice para merecerlo, pero así es, este mes llegó.

Aquí es cuando yo levanto la vista y sólo veo humo blanco saliendo no sé muy bien de donde, mientras me duele el pecho, el cuello y la nariz; todo va lento, muy lento... estoy cansado, mareado y tengo ganas de vomitar. La impertinente lluvia sigue cayendo sobre mí, calándome entero, empapando el zombie que teóricamente creo que fui. Maldigo y poco más. Falta de formas por un lado y un bonachón descontextualizado hacen que finalice aquella fatal noche.

Y así hasta que llegamos al presente mes, hastiado de todo esto, escribo como me da la puta gana bajo la presión de que sólo yo me voy a leer y me aprovecho de la estupidez de que todo el mundo pueda tener este pequeño rincón que creemos un balcón de nuestro baluarte desde el que criticar y soltar improperios y críticas hacia esa amalgama de chorradas y memeces que vivimos y que conforman nuestra vida. Hago lo que hago porque puedo y porque me da la puta y real gana. Escribo como quiero, porque quiero y fin.




Si eres un quisquilloso y has leído ese sonreír sin tilde, bien por ti.



Every word, every thought, every sound
Every touch, every smile, every frown
All the pain we've endured until now
All the hope that I lost you have found
Yourself to me

jueves, 24 de junio de 2010

Cuando, poco a poco aunque en realidad de golpe, te das cuenta de que nadie, ni siquiera uno mismo, se salva de aquellos motivos que nos hacen despreciables.

De nuevo, apología de Tito Plauto. Misógino para algunos y realista para mí. El refrán de la paja en el propio y la viga en ajeno. Lo traigo de nuevo a mi memoria y me sigo sintiendo un neófito del odio, aunque roce la categoría de maestro.

Odio, rabia e impotencia. Día tras día.

El engaño, las máscaras y los disfraces, a veces tan bien hechos que parecen reales incluso de cerca. La pedantería, el ego como despótico comportamiento y sobretodo, la hipocresía como lábaro inamovible.

Una mácula más de la plepa.


Que me dejes en paz, coño.

sábado, 5 de junio de 2010

84

... y allí estaba yo, casi a las 6 de la madrugada golpeando el saco. Uno tras otro, envite tras envite, él seguía allí inerte. De vez en cuando mecido con un vaivén cuasi hipnótico.

Los ensayados movimientos de cadera, la mirada fija, la mente en blanco y los puños silbando. Bailo a su al rededor. Y ahora mismo nada más importa.

Finto, me muevo a un lado y golpeo a la zona de las costillas. Me muevo y doy un golpe alto. Combinaciones estudiadas, alante, atrás, un gancho...

Mi respiración es lo único que retumba en toda la nave. El sudor se va despeñando por mi cara, metiéndose en mis ojos.

Pero sigo golpeando, una y otra vez. En contra de todo lo aprendido desprendo ira, vesanía, furia, cólera y enojo. Golpeo con toda la fuerza que me deja mi cuerpo ya extasiado, pero el cansancio puede con cualquiera. De repente de desplomo. Caigo al suelo, con los pies desnudos y comienzo a llorar. No sé muy bien porqué, pero lo hago profusamente. Aún me quedo un rato más desahogándome tendido en el suelo. Todo esto se hubiere podido evitar, tan solo con un abrazo de la persona debida.

jueves, 1 de abril de 2010

83

zein gogorra egiten zaidan bukaera onartzea