Momento aciago no se cura con un ciego, ni caminos de Santiago, ni cortinas de humo.
Dio mejores consejos de amor Nacho Vidal que Becker, será que a una mujer se la conoce y se olvida en la cama, con la redundancia del placer. Ninguna dama, domará a este nómada, si no es morena y la opulencia su quehacer...
Busco mi suerte, una Vanesa Paradise en la chica del puente. Con Jim Kelly soy feliz bajo la lluvia, pero nunca es mi gusto.
Marqués de Sade.
... que no se cansó de hacerme daño, mal de muchos, consuelo de Midas y de Craso. Y ahora me anda cabizbaja, y ahora me hablan del amor y yo paso palabra. Mitigo el olvido, dicen que la risa es el mejor desinfectante... del hígado. Pero me pongo púo para olvidar, que tengo que beber para olvidar. Está quien pasa página y quien se margina.
Disfruto del paisaje si en el tren de la tristeza duerme el maquinista. Nunca estuve más solo que en compañía.
Soy una especie al borde de la extinción, no me pongas como ejemplo. La vida es para disfrutarla y yo vivo el memento... ¿me miento? Si lees esto, hazlo a solas, la verdad duele y no quiero que te vean llorar.
Entre alegrías cogidas con pinzas. La experiencia es el mejor refujio, vista gorda.
Cuando este viejo perro os muerda y su circo de malas pulgas, no de para más que para amar la libertad con una barba de una década... a mí me pincha tu snobismo y no me quejo ¿eh?
Calzonazos versión oficial.
Hombre de bueno tonto pierde la última esperanza.
Mi sonrisa es de cocodrilo.
Nadie entenderá...
domingo, 28 de junio de 2009
Sexo, mentiras y cintas de vídeo
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recaidas
viernes, 26 de junio de 2009
Jackson-Berlusconi
Hoy, antes de irme a dormir he leído una noticia: Michael Jackson ha muerto a los 50 años de edad, de paro cardíaco, en Los Ángeles.
He leído comentarios al respecto de todo tipo. "Se va un grande", "Adiós a un mito"... un simple "Descanse en paz"; pero, desde luego, el que más ha llamado mi atención ha sido: "un folla-niños menos".
Todo esto me lleva a pensar ¿qué es lo que importa?. Si Elvis Presley fue, es y será el rey del Rock; sin duda alguna, Michael Jackson, fue, es y será el rey del pop... y del rock y del soul, como dijo una vez Elizabeth Taylor. Vale que su mejor amigo era un mono, que vivía en un parque de atracciones y que le gustaban... demasiado, los niños. Pero no dejó de ser un artista genial y polifacético que, desde luego, nunca dejó de sorprendernos.
Lo que me lleva a otra noticia que he escuchado hace poco. Una tal Patrizia D'Addario, prostituta de lujo, fue a una fiesta, cobrando, claro; y en ella conoció a, nada más y nada menos, que Silvio Berlusconi. Ahora resulta que Berlusconi está contra las cuerdas por gustarle las putas...
Berlusconi es un fachuzo irremediable, un payaso impresentable y el hijo de puta más peligroso que ha tenido Europa en los últimos 30 años.
Pero igualmente hay cosas que no concibo. Imaginemos por un momento, sólo imaginemos, que Berlusconi fuera un directivo excepcional de su país (por eso digo que imaginemos...). De acuerdo... ¿qué coño me importará que al caballero este le mole follarse mujer por dinero?. Lo mismo me pregunto con Michael Jackson... ¿es peor músico por follarse niños? ¡No!
Ojo, no digo que debamos zumbarnos a todos los menores que veamos (ni a ninguno), ni que tampoco nos volvamos unos puteros de aúpa, sólo digo que deberíamos saber separar cosas... que una persona no es mejor o peor profesional por lo que haga en su vida privada, es lo que quiero decir.
Gato negro, gato blanco ¡qué más dará mientras caze ratones!
He leído comentarios al respecto de todo tipo. "Se va un grande", "Adiós a un mito"... un simple "Descanse en paz"; pero, desde luego, el que más ha llamado mi atención ha sido: "un folla-niños menos".
Todo esto me lleva a pensar ¿qué es lo que importa?. Si Elvis Presley fue, es y será el rey del Rock; sin duda alguna, Michael Jackson, fue, es y será el rey del pop... y del rock y del soul, como dijo una vez Elizabeth Taylor. Vale que su mejor amigo era un mono, que vivía en un parque de atracciones y que le gustaban... demasiado, los niños. Pero no dejó de ser un artista genial y polifacético que, desde luego, nunca dejó de sorprendernos.
Lo que me lleva a otra noticia que he escuchado hace poco. Una tal Patrizia D'Addario, prostituta de lujo, fue a una fiesta, cobrando, claro; y en ella conoció a, nada más y nada menos, que Silvio Berlusconi. Ahora resulta que Berlusconi está contra las cuerdas por gustarle las putas...
Berlusconi es un fachuzo irremediable, un payaso impresentable y el hijo de puta más peligroso que ha tenido Europa en los últimos 30 años.
Pero igualmente hay cosas que no concibo. Imaginemos por un momento, sólo imaginemos, que Berlusconi fuera un directivo excepcional de su país (por eso digo que imaginemos...). De acuerdo... ¿qué coño me importará que al caballero este le mole follarse mujer por dinero?. Lo mismo me pregunto con Michael Jackson... ¿es peor músico por follarse niños? ¡No!
Ojo, no digo que debamos zumbarnos a todos los menores que veamos (ni a ninguno), ni que tampoco nos volvamos unos puteros de aúpa, sólo digo que deberíamos saber separar cosas... que una persona no es mejor o peor profesional por lo que haga en su vida privada, es lo que quiero decir.
Gato negro, gato blanco ¡qué más dará mientras caze ratones!
domingo, 21 de junio de 2009
Y nos despedimos en su portal, con un abrazo condescendiente. Ella tiene la virtud de darme abrazos de una hora, y que a mí me parezcan de veinte segundos.
Sube por las escaleras, sin dirigir la mirada atrás. Yo la observo apoyado en la puerta, observándola tras el cristal. Es la primera noche de verano, pero hace mucho frío, y no sólo hablo del frío que va por fuera.
Mis ojos se pierden en el portal, miro hacia un horizonte que no existe, como buscando algo que me da pereza encontrar. La luz del portal se apaga, separo el hombro de la pared y echo a caminar.
Me gusta caminar de noche, no hay nadie por la calle, sólo se oyen coches a los lejos y el viento silbando entre las hojas de las acacias del parque. Tiro la mochila y me tumbo en el césped. Huele a mojado.
Miro al cielo y las nubes dibujan lo abstacto de mis sentimientos en negro, azul y morado.
Exhalo toda la filosofía de Schopenhauer en un suspiro. Se me humedecen los ojos al volverme a casa.
Sube por las escaleras, sin dirigir la mirada atrás. Yo la observo apoyado en la puerta, observándola tras el cristal. Es la primera noche de verano, pero hace mucho frío, y no sólo hablo del frío que va por fuera.
Mis ojos se pierden en el portal, miro hacia un horizonte que no existe, como buscando algo que me da pereza encontrar. La luz del portal se apaga, separo el hombro de la pared y echo a caminar.
Me gusta caminar de noche, no hay nadie por la calle, sólo se oyen coches a los lejos y el viento silbando entre las hojas de las acacias del parque. Tiro la mochila y me tumbo en el césped. Huele a mojado.
Miro al cielo y las nubes dibujan lo abstacto de mis sentimientos en negro, azul y morado.
Exhalo toda la filosofía de Schopenhauer en un suspiro. Se me humedecen los ojos al volverme a casa.
sábado, 20 de junio de 2009
martes, 16 de junio de 2009
Detritus
No puedo evitar a las mentiras, van inertemente engrudadas a las personas. Así que me limito a esquivar a las personas. No creo en la amistad, no creo en el amor. Me relaciono por el simple hecho de camuflarme, de ostentar la preciada etiqueta de la normalidad.
La capacidad de pensar y, consecuentemente, de maquinar y engañar es mi fundamental óbice para acabar de creer íntegramente en la voluntad desinteresada de las personas.
Cada día es un nuevo chasco, un nuevo desengaño, una frustración más.
Sé que no leerás esto, pero es la manera más cómoda de susurrarte al oido pegando gritos con un megáfono.
Hay tantas cosas que te diría, y tan pocas que quieres oir.
He dejado (de nuevo) de creer en la raza humana.
"Me paso el día entero diciendo que estoy encantado de haberlas conocido a personas que me importan un comino. Pero supongo que si uno quiere seguir viviendo, tiene que decir tonterías de ésas"
La capacidad de pensar y, consecuentemente, de maquinar y engañar es mi fundamental óbice para acabar de creer íntegramente en la voluntad desinteresada de las personas.
Cada día es un nuevo chasco, un nuevo desengaño, una frustración más.
Sé que no leerás esto, pero es la manera más cómoda de susurrarte al oido pegando gritos con un megáfono.
Hay tantas cosas que te diría, y tan pocas que quieres oir.
He dejado (de nuevo) de creer en la raza humana.
"Me paso el día entero diciendo que estoy encantado de haberlas conocido a personas que me importan un comino. Pero supongo que si uno quiere seguir viviendo, tiene que decir tonterías de ésas"
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